La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
El sillón moradoPreocupado por el poco uso, el sillón morado había desarrollado la habilidad de perseguir a los dueños donde quiera que ellos fueran. Si les veía arrimarse a la librería y extraer de ella algún volumen con la intención de sentarse a leer, el sillón cambiaba mansamente de lugar, caminando de puntillas sobre los tacos de madera y se iba poniendo a tiro, a tiro, hasta que se llevaba una patada. Normalmente tropezaban con él. Entonces la señora de la casa lo tomaba de los brazos y lo volvía a poner, como si tal cosa, al pie del ventanal de la biblioteca y junto a la lámpara de pie. Después miraba con el rabillo del ojo los telones, le miraba a él y hacía un mohín de desaprobación. Siempre igual. La dueña del sillón morado, multípara, lucía un tripón suspenso de dos palmos de alto por uno de fondo; vacío. Alta, rubia canosa y prematuramente marchita estaba por cumplir los cincuenta. Vestía batas camiseras de andar por casa que adquiría en los mercadillos de los jueves, llevándose dos y pagando sólo una. Era una señora práctica. También llevaba un trapito del polvo en los bolsillos para, por ejemplo, limpiar el hueco del libro que extraía de su biblioteca y ya que estaba allí, los lomos de los que estaban pegados a su derecha y a su izquierda. Aquellos sus dominios estaban en perfecto estado de revista, no había fleco alguno, salvo el sillón morado que era una probada rémora y no casaba con la decoración, además de ser demasiado grande y pesado. Vamos, inútil. El dueño del sillón morado era entusiasta de la ebanistería y la marquetería. Las contraventanas, el mobiliario de la casa, de la cocina y hasta las tumbonas de la umbría eran obra suya. Silente y más disciplinado desde la jubilación, -como en su propia casa ya desistió de embutir más labores, pero le era insostenible dejar de producirlas- de sus manos iban naciendo regalos para su ralea y amistades de más friega. Que si una pareja de sillas, que si una mesilla auxiliar, que si un anaquel. Tenía cerca de setenta años y era un señor alto con pinta de airoso, aunque caminaba algo encorvado llevando -con una variación de centímetros dependiendo de la estación del año- los pantalones demasiado arriba y los calcetines demasiado abajo. Algo descuidado. En casa de los amos del sillón morado no había habido niños. Los que había parido la dueña habían nacido muertos por incompatibilidad de la sangre. En total seis. El sillón morado fue un obsequio que el flamante padre de familia le hizo a su esposa, y su entrega se convirtió en todo un evento para los trabajadores de la fábrica que ese día disfrutaron de una jornada libre. Aquel día comieron en la playa para celebrar el esperado primer embarazo. Para los siguientes, por aprensión, no hubo celebración ni toma de regalos. Sus familiares no suelen recordar este particular y sólo pueden intuir algo de este padecimiento cuando les visitan un domingo o algún santo y las sobrinas les llenan la casa con sus hijos paridos y vivos. La dueña del sillón morado se pone en la puerta para verlos entrar a los unos y a los otros, tan saludables, y todos le quitan importancia a sus sollozos cuando ella les da la bienvenida riendo y llorando. Abuela por un día, coge un libro de cuentos de la biblioteca y se olvida de pasarle el trapo, busca el ventanal para sentarse con algún crío sobre el tripón encontrando el sillón en su sitio, mientras su marido corre al taller a traer para los mayores avionetas de contrachapado. Después, cuando todos se retiran y el salón queda finalmente en silencio, el sillón morado tiene costumbre de encaramarse a la ventana para ver a los niños marchar y compararse con el color de las cortinas, apurándose una barbaridad y pensando en si les dará tiempo a regresar antes de la inminente, seguro seguro, llegada del tapicero. Jueves, 24 de Marzo de 2005 18:43. Comentarios » Ir a formularioAutor: Penelópez Me encanta ese sillón. Puedo imaginármelo a la perfección. Me pondría morado en él. Fecha: 25/03/2005 11:42. Autor: Penélopez Por supuesto me pido encima, que a mí no me gusta que me aplasten, prefiero tener libertad de movimientos... Fecha: 25/03/2005 11:44. Autor: La donna è mobile Ya te cogeré yo a ti, ya... :-))) Perdón: Ya os cogeré yo a los dos, ya.... ¡Ahora! Fecha: 25/03/2005 13:10.
Casi nunca he visto sillones corriendo detrás de los traseros, con lo que no niego que existan traseros capaces de conmover hasta los sillones. ¡Yo estaría entre ellos! ¡Los sillones claro! :-) Egonauta Fecha: 25/03/2005 14:16. Autor: La donna è mobile Me uno a ti. Es una zona de la anatomía que me vuelve tarambana. Pero tarambana, tarambana de dar muchos pellizcos y ponerme muy pesá. A mis hijos los tengo locos. Ahora han empezado a defenderse y me dan pellizcos ellos a mí (también). "¿Ves? ¿Ves?" me dicen, y ya lo creo que ya, ya. Qué jodíos, atacando a su anciana madre de dos en dos. Fecha: 25/03/2005 14:25. Autor: La donna è mobile Bueeeeeeeeeeeeno, se me ha olvidado hablarte de un detalle SIN IMPORTANCIA. Ejem. Hay que hacer un ingresillo en una de esas cuentas que tengo en uno de los paraísos fiscales de moda. Un par de millones, pero vamos, naaaaaaada... :-))) Fecha: 25/03/2005 23:57.
Para abrir la cuenta ya te he transferido 10 millones de Dôngs. Espero que eso nos de margen para una relación pellizquera estable. He ordenado transferencias periódicas en función de su evolución. Egonauta Fecha: 26/03/2005 16:48. Autor: La donna è mobile Amén, amén. Pero que conste que para pellizcar no vale avisar. O pierde la gracia. ¡Tiempo! Fecha: 26/03/2005 18:43.
¡Ojo! No vayas a meterte en inversiones antes de conocer la tasa de cambio del Dông. Besotes Egonauta el Dônguero Fecha: 26/03/2005 20:08.
Navegando por la Web de Ismael Serrano, me tope con tu página y lo celebro sobremanera... he leído muy por arriba (dado que hay dos personas discutiendo a mi lado) este relato, prometo solmenemente leerlo más tarde en la paz de mi hogar, lo que sí me ha meravillado y he adevertido es la buena narración que tenés. Yo soy de Argentina y también escribo, (de manera humilde, claro) te dejo mi weblog por si queres entrar www.flamingos.blogia.com y si tenés ganas pongo un enlace a tu pagina en la mía. para que llegues a la Argentina si es que no sos de acá. Por ahora te mando un beso, salud y... que vuelen los ángeles!!! Fecha: 03/04/2005 21:44. Autor: La donna è mobile ¿Que mirando la página de Ismael Serrano te he aparecido yo? Anda, qué cosas. ¿Me puedes explicar dónde? Qué alegría me das, es uno de mis cantantes favoritos (no es el que más, porque es un poco depresivo, pero me gusta). Enlázame, enlázame, que aquí servidora vive a la orilla del Mediterráneo y Argentina le queda un poco a trasmano. Pero tu blog, a tu blog voy ahora mismito. Gracias por tus palabras, Flamingos, y eso, que vuelen los ángeles. Que para eso tienen alas. Vamos, digo. :-))) Fecha: 04/04/2005 01:24.
Ya estas enlazada y bienvenida a estos lares... Y muy buen trabajo!!!!! Fecha: 04/04/2005 15:58. |
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